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Hoy nos proponemos desterrar el mito de la suciedad y fealdad de los albergues de peregrinos. Aunque es verdad que en verano están abarrotados, en estos días hemos podido comprobar que son bonitos, suelen estar bien equipados y cubren las necesidades de los caminantes.

Esta tarde hemos tenido el placer de visitar el que, seguramente, es uno de los alojamientos más hermosos del Camino: el Albergue de Ribadiso. Este albergue, que pertenece a la Xunta, es fruto de la rehabilitación de un histórico hospital de peregrinos, está situado junto a un puente que atraviesa el río Iso y posee una inmensa pradera.

Nos hubiera encantado quedarnos a dormir allí, ducharnos en los aseos del jardín, lavar la ropa y cenar en su precioso comedor de piedra. Pero no pudo ser. No llevábamos comida (sí apetito) y los bares del pueblo están cerrados en esta época del año.

Ahora estamos alojados en un hostal de Arzúa y, aunque está muy bien, no hemos podido ni lavar nuestra ropa, ni charlar con ningún peregrino ni, sobre todo, sentarnos a la orilla del río a ver el reflejo de las luces en el agua.

Gracias a Ana, la hospitalera, por lo menos podemos ofreceros estas imágenes.

3 Respuestas desde “Albergues”

  1. CarlosZama dice:

    tenía buen pinta ese albergue, mucho río, mucho campito… pero no me iréis a decir que no estáis disfrutando de dormir en una cama como Dios manda, en vez de en esas tablas de madera (pq no se pueden llamar de otra manera)que he visto en el video. A ver si mañana os podéis levantar ahora que volvéis a probar los colchones.
    Un abrazo!
    Carlos

  2. César dice:

    Recuerdo ese albergue con mucho cariño. Recuerdo que la ducha de agua fría que tuve que darme ya que había tanta gente que nos quedamos sin agua caliente me sentó de maravilla.
    Recuerdo las praderas, los pies doloridos en la corriente del río, las peripecias para poder comprar comida (en aquella época tampoco había donde comprar y convencimos a un tñio de un tractoir para que nos llevara a dos del grupo espontáneo que se formó a comprar comida al pueblo más cercano para una docena de peregrinos).
    Y, desde luego, recuerdo la cena en ese comedor que contáis, con tres cincuentañeras (que no cincuentonas) de Murcia (me acuerdo como si fuera ahora mismo)compartiendo, mesa, mantel, comida y volutas de humo ;)

    Abrazos!!

  3. Paul dice:

    Muy bonito el albergue. Y muy simpática la hospitalera. Gracias a este invento me están entrando unas ganas terribles de hacer el camino…