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“Para comer, Lugo” reza el título de los folletos turísticos. Seguro que es cierto. Hoy lo hemos comprobado en el Mesón Pontenova, un restaurante ubicado en la carretera que une Samos con Sarria, que tiene la particularidad de estar decorado con una colección de más 2.000 platos de todo el mundo regalados por los peregrinos. Algunos son muy curiosos, como el que exhibe como reclamo turísico el hoy desaparecido puente de Mostar o el que reproduce la efigie del conde Drácula.

Si alguien se pregunta cómo es posible que un peregrino venido de Australia se acuerde de enviar un plato a un pueblo de Galicia, le insto a que vaya a comer un día al Mesón Pontenova. La comida es deliciosa, la bodega inmensa y el trato inmejorable. Juan ha tenido que esperar más de veinte años para tomar una sopa castellana similar a la que hacía su abuela Quica y yo no había probado nada igual. El churrasco buenísimo y los postres… sin palabras. Y todo a un precio realmente módico.

Señores de la Guía Michelín, no saben ustedes lo que se están perdiendo.

5 Respuestas desde “Platos peregrinos”

  1. CarlosZama dice:

    Encima de andar tenéis tiempo de hacer reportajes periodísticos… Si ayer parecía esto un capítulo de Desafío Extremo, hoy os ponéis en plan reporteros de España Directo… ¿y mañana qué? ¿Granjero busca esposa?
    Un abrazo, caminantes!
    Carlos

  2. David dice:

    Voy a ver que hacen estos ‘tronaos’. Mmmm.. el video de hoy me mola más. Disfrutad de los placeres del camino!!!

  3. Pedro dice:

    Dios… Las sopas de ajo de la abuela Quica en la chimenea de la casa nueva de Palacios. Se me ha dibujado una sonrisa en la cara…. Bonitas fotos las del album… Buena jornada

  4. Concha L dice:

    Efectivamente, esto es otra cosa. ¿Seguro que no es la perspectiva de comer nieve a secas la que inspira tan amable crítica?

  5. Carlos dice:

    Hoy he estado comiendo allí, para mi la segunda casa por el trato que me llevan dispensando ininterrumpidamente desde 1989, año en el que la descubrí. Amadeo, su madre, Helena, y su mujer Rosa -lamentablemente, el patricarca, también de nombre Amadeo, falleció este pasado septiembre- son mi familia lucense. Unos fenómenos.